Biografía
Iago Chouza, nacido en A Coruña en 1981,
vive actualmente en Madrid donde ha sido alumno del Laboratorio de Creación
Poética de La Piscifactoría y participado en la plaquette Trilogía Pez (Nanoediciones, 2012) y en las antologías In Absentia (Nanoediciones, 2011) y Último Ahora (Izana Ediciones, 2013).
Busca una buena persona que publique su poemario más reciente, titulado Breves fiebres, y actualiza de manera
desordenada su blog www.esconditedeciegos.blogspot.com.
Cuestionario funámbulo
Recuerdo un libro de poemas de García
Lorca para niños y El dragón tragón o
Las tres reinas magas de Gloria
Fuertes. Ojeaba los libretos de las casetes de The Police de mis tíos y me quedaba
mirando aquellas letras escritas en un idioma que aún no entendía como quien
mira un jeroglífico. Ahí tiene que decir
cosas muy importantes, pensaba yo. No
empecé a escribir poemas hasta los 15 o 16 años, cuando leí Longa noite de pedra sin que nadie me lo
pidiera.
Quedarme sin ideas para escribir. Quedarme
sin. Quedarme, no avanzar.
La escritura produce, también, efectos
terapéuticos. Al igual que un disco de Neil Young con los Crazy Horse, los buenos
amigos, o tres cervezas.
Los que siempre responden a mis mensajes de
texto son César Vallejo, Aníbal Núñez, Carlos Edmundo de Ory, Jose Ángel Valente,
García Lorca, Luisa Castro, Lois Pereiro, Pepe Hierro, Miguel Hernández, Ángel
González, Nicanor Parra, Oliverio Girondo… y todos mis compañeros funámbulos,
claro.
El único reto consiste en mantener intacto el hambre por la escritura en
una carrera lo más absurda y divertida posible hasta la desaparición de los
poemas y de su autor.
Poemas
Water Proof
No tengas tanto, no tengas miedo,
tiento, diente, tú
inténtate un lunes
y el martes tiéndete
una mano que tiembla, una cerveza,
no hay miércoles más anodino que un día
perdido, no hay,
estás tentando el humo y su descanso,
estás tumbado y ya no sabes
hasta dónde o de qué manera,
con qué violencia te puedes quedar
así,
dormido en la promesa de un buen libro,
dormido como el que se hace
el muerto sobre el agua y hunde
la cabeza en un lodo oscuro,
primitivo, duerme,
ve;
no tengas tango,
no tengas miedo.
[Lo que me preocupa es...]
Lo que me preocupa es esta falta
de preocupación,
acostumbrar la vista a no observar,
no sostener
la mirada ni el pulso a quien sin cuento
te cuenta un cuando
que no es un tacto pero sí es mentira;
lo que me preocupa es este tedio
que mancha la rutina de libretas
como si nada,
como si todo,
como si nadie.
Lo que me preocupa:
un tú que no tutea
y un yo que se rebosa en la frenada
(y no se borra nunca, y no se borra)
Para no olvidar ciertos tactos, ciertas tácticas
Si te quedas y eres tráfico
fluido, si te quedas, quédate
tapiando bocas que no saben, que no callan, tíralas,
no te vayas todavía por las tan
poco desarrolladas ramas
de la dispersión, estamos en Febrero,
ni te cases ni te embarques
en algún miedo todavía,
llámame, los teléfonos permanecen
invidentes, impensables, a la escucha,
vuélvete tú que fuiste siempre espalda,
Everest, tú que fuiste la flota entera de autobuses
atareados de la estación,
Alsa, Arriva, Autorres,
Monbús,
Autocares Paco, la megafonía
está anunciando tu llegada
o tu partida, nunca llegan
a un acuerdo de mínimos
los tímidos expertos, y yo
no sé, yo no sé, yo qué sé.






